


Acompañar Procesos
Exige mucho más que construir una técnica, requiere pulir nuestra capacidad de profundizar, validar y encarnar la presencia desde la cual acompañamos la vida de las personas que confían en nosotr@s, desde la presencia sostenida, el criterio interno y la coherencia entre lo que se sabe y lo que se encarna a partir de lo que hemos trascendido de nuestros propios procesos.
Retomar esta certificación no es “volver a estudiar”.
Es una invitación a ir más profundo, a mirar con mayor claridad, aprender a sostener procesos con más consciencia y responsabilidad, honrando el rol que elegimos asumir cuando acompañamos.
Esta certificación está pensada para facilitadores que reconocen que la responsabilidad no termina con la formación inicial, sino que se profundiza, se ordena la mirada y se fortalece el lugar desde el cual se acompaña. Está diseñada para quienes sienten el llamado a hacerlo mejor, más íntegro y alineado, no de manera aislada, sino desde un orden superior que integra lo humano y lo Divino; afinando el rol y profundizando en la comprensión de los movimientos del alma.
No es una entrega de nuevas herramientas, es para elevar la calidad del acompañamiento, fortalecer la ética como facilitador(a) y consolidar una práctica coherente con responsabilidad y compromiso desde el orden trascendental que decimos sostener.
Si sabes que tu servicio puede crecer en profundidad, solidez e impacto, y que aún hay capas por integrar en tu propio proceso, este es el momento de volver y reafirmar tu compromiso con el servicio.

Profundización Relación Padres-Hijos, pareja.


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