
Acompañar Procesos de Orden Trascendental exige mucho más que entregar conocimiento o aplicar técnicas…

Requiere pulir nuestra capacidad de profundizar, validar y encarnar la presencia desde la cual se acompañan la vida de las personas que confían en nosotr@s, a partir de lo que hemos trascendido en nuestros propios procesos.
Es por esto que, esta Certificación es una invitación a ir más profundo, a mirar con mayor claridad, aprender a comprender y sostener tu proceso con más consciencia y responsabilidad, para guiarte y ayudarte a encender como “Faro de Luz”.
Y si el camino que has elegido para vivir en propósito es desde el acompañamiento a otras almas y aún no has encontrado una metodología con la cual poder hacerlo o ya lo haces pero deseas fortalecerla para un mayor alcance; esta es la oportunidad para recibir una entrega profunda de herramientas con una metodología práctica y en consciencia para elevar tu entrega, fortalecer tu ética como facilitador(a) y consolidar una práctica coherente con responsabilidad y compromiso alineada desde un orden superior que integra lo humano y lo Divino.
Si sientes que deseas un compromiso mayor con tu vida, o que tu servicio puede fortalecerse o construirse en profundidad, solidez e impacto, y que aún hay capas por integrar en tu propio proceso, este es el momento de volver y reafirmar tu responsabilidad con tu vida y con el servicio.






Cuando pensé que mi vida estaba resuelta por que había alcanzado una posición económica, tenía una gran familia, tenía un bienestar e incluso llegué a pensar que ya no iba a trabajar más, todo se vino al piso, la quiebra económica, los problemas familiares y la enfermedad me sumieron en depresión, angustia, miedo y desesperanza.
Le empecé a pedir a Dios, le clamaba que me sacara de ese sufrimiento, busqué en religiones y en libros, pero mi drama seguía siendo el mismo. Luego lo desafié y le decía que cómo siendo su hijo continuaba con este dolor y que no sentía su ayuda, sentí culpa y temor, pero nada cambiaba, se acabaron mis opciones y me sumí en la angustia existencial; le dije “Dios ilumíname o elimíname”.
Le dije a Dios que, si era para estar muerto ya lo estaría, si era para estar loco no estaba lejos, pero que, si era cierto que su hijo el maestro Jesús estaba dispuesto a cargar la cruz por las personas, me ayudara con la mía porque yo no podía con ella, y fue en ese momento que algo sucedió en mí qué me hizo sentir que mis problemas habían terminado y que ya no tenía sufrimiento, entonces elegí seguir al maestro Jesús.
Esa búsqueda me condujo a un camino espiritual y en él empecé a encontrar las herramientas y el conocimiento para sanar y transformar mi vida, luego comprendí que esa experiencia podía servir a muchas personas y a los 7 años de estar en esta búsqueda encontré mi propósito de vida: El servicio a la humanidad, ayudar a las personas a encender una luz en sus vidas para que iluminen su camino.

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